Carretas de La Orotava: El gran secreto de su romería

Carretas de La Orotava: El Alma de la Romería

Patricia Machado- Fotografía

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Carretas de La Orotava es un concepto que evoca tradición, color y el latido del campo tinerfeño. Cada año, las calles de la Villa de La Orotava se inundan de magia, música y un inconfundible aroma a fiesta para celebrar su famosa Romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Sin embargo, para entender verdaderamente el valor patrimonial de esta festividad, es necesario viajar en el tiempo y sumergirse en la historia de los elementos que la definen. Aunque los orígenes de la festividad religiosa se remontan a mediados del siglo XIX, específicamente hacia el año 1846, la fisonomía de la fiesta cambió para siempre décadas después.

Historia de las Carretas de La Orotava

Patricia Machado- Fotografía

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La incorporación de estos elementos tradicionales, tal y como los conocemos y disfrutamos hoy en día, ocurrió en la década de 1930. Los años 1935 y 1936 marcaron un punto de inflexión fundamental para el municipio. Durante este período, la sociedad cultural Liceo de Taoro, bajo el enérgico impulso de figuras ilustres como César Hernández, decidió popularizar y dinamizar la fiesta de una forma inédita.

Por esta razón, se introdujeron de manera oficial en el desfile las agrupaciones folclóricas, las caballerías y las carretas engalanadas. El gran objetivo de esta iniciativa era reflejar fielmente la vida cotidiana del campo, así como las ricas tradiciones agrícolas de las medianías del valle. Desde entonces, el diseño y la preparación de estos transportes se convirtieron en un arte que se transmite con orgullo de generación en generación.

¿Sabías que…? La Romería de La Orotava es considerada por muchos como «la fiesta más bonita de Canarias» debido al exquisito cuidado de sus tradiciones y la masiva participación de los romeros.»

Patricia Machado- Fotografía

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¿Qué diferencia existe entre Carreta y Carro?

A pesar de que en el lenguaje cotidiano ambos términos suelen utilizarse como sinónimos, en el argot tradicional de la Villa existe una distinción técnica y visual muy clara. Esta normativa es vigilada de cerca por el jurado en los concursos organizados por el Liceo de Taoro. A continuación, se detallan las características que diferencian a estas dos estructuras emblemáticas.

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1. La Carreta (Tracción animal y pureza histórica)

La carreta constituye el símbolo máximo de la romería. Es considerada la heredera directa de los antiguos transportes agrícolas que recorrían los caminos del campo tinerfeño en siglos pasados.

  • Tracción obligatoria: Las carretas están tiradas obligatoriamente por yuntas de bueyes o vacas, recurriéndose en ocasiones muy puntuales a los burros. La destreza del boyero es fundamental para garantizar la seguridad durante el recorrido.

  • Estructura y diseño artesanal: El armazón de la carreta es de madera y su montaje sigue un diseño artesanal sumamente estricto. La decoración es elaborada minuciosamente con motivos que giran en torno a la artesanía regional, aperos de labranza, espigas de trigo, flores y vegetación natural. Muchas de ellas recrean con asombrosa fidelidad las fachadas de casas tradicionales canarias o antiguos lagares.

  • Normativa y pureza cultural: Un control riguroso es aplicado a estas estructuras. Los romeros que viajan en ellas deben vestir el traje típico con absoluta rigurosidad histórica. Asimismo, los alimentos que se reparten al público desde su interior son estrictamente tradicionales: gofio, carne de fiesta, papas arrugadas y el afamado vino de la zona.

2. El Carro (La evolución adaptada al festejo)

Patricia Machado- Fotografía

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Por otro lado, el carro representa una versión adaptada para  que un mayor número de colectivos, familias y grupos de amigos puedan participar activamente en la comitiva. Gracias a esto, se evita la complejidad técnica y el riesgo que exige el manejo de ganado vacuno en medio de la multitud.

  • Tracción mecánica u oculta: Los carros no están tirados por bueyes. Aunque en sus orígenes podían ser carros de mano o arrastrados por caballerías menores, en las romerías modernas se adaptan remolques o chasis. Estos son arrastrados de forma motorizada por un tractor o empujados manualmente, quedando toda la parte mecánica perfectamente oculta bajo el decorado.

  • Libertad en el diseño: Aunque los carros también deben estar convenientemente decorados con elementos de la identidad canaria, su estructura permite una flexibilidad mucho mayor. Al no depender del equilibrio del peso que requiere un animal vivo, los diseñadores disfrutan de mayor libertad creativa en su montaje.

  • Ambiente festivo y parrandero: Los carros suelen convertirse en el alma de las parrandas familiares. En ellos se mantiene vivo el ambiente festivo, la música improvisada y el generoso reparto de comida a lo largo de todo el recorrido por el casco histórico de la Villa.

El valor del patrimonio vivo en Tenerife

En conclusión, la diferencia principal entre ambos elementos radica esencialmente en la tracción (ganado vacuno frente a motor o remolque oculto) y en el rigor histórico exigido a su estructura. La carreta se mantiene como la pieza patrimonial más pura, un homenaje viviente a los ancestros del Valle de La Orotava. Por su parte, el carro se presenta como una alternativa festiva, igualmente artesanal, que democratiza la participación ciudadana. Ambas manifestaciones conviven en perfecta armonía cada año, logrando que el legado cultural de las carretas de La Orotava permanezca más vivo que nunca en el corazón de Canarias.

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