El Señor del Huerto brilla con su nuevo estreno en la Villa

El Señor del Huerto brilla con su nuevo estreno en la Villa

El Señor del Huerto protagonizó el pasado domingo 29 de marzo una de las jornadas más memorables que se recuerdan en la reciente historia de nuestra Villa. Desde la emblemática Iglesia de San Francisco, la imagen titular inició su recorrido procesional rodeada de una expectación máxima. Los fieles, agolpados en las aceras, esperaban con ansia ver una de las novedades más importantes de este año: el impresionante ajuar que luciría el Santísimo Cristo.

El esplendor de la nueva túnica del Señor del Huerto

Al cruzar el dintel del templo, la luz del atardecer permitió apreciar en todo su esplendor la nueva túnica de terciopelo de seda de Lyon en color burdeos. Esta pieza, exquisitamente bordada en oro, dotó a la imagen de una prestancia soberbia. Además, la vestimenta se completaba con una imponente capa de terciopelo de algodón morado que caía con elegancia sobre el paso, creando un contraste cromático que realzaba la talla sobre las calles adoquinadas.

Las transiciones entre las estrechas vías del casco histórico y las plazas abiertas permitieron que los asistentes admiraran la calidad de los materiales. Mientras el Cristo avanzaba, el brillo del oro bordado destacaba bajo la iluminación de la cera, recordándonos que el patrimonio artístico de nuestras hermandades sigue creciendo con piezas de una calidad excepcional.

El regreso de la Virgen de la Soledad restaurada

No obstante, el Señor del Huerto no fue el único foco de atención durante la tarde. Tras él, procesionaba la Virgen de la Soledad, cuya presencia era especialmente esperada tras su reciente proceso de restauración. La intervención, llevada a cabo por el reconocido especialista Rubén Sánchez, ha devuelto a la imagen su policromía original y una frescura que impactó a todos los presentes.

«La restauración ha sido impecable, logrando recuperar la unción sagrada de la imagen sin perder su esencia histórica», comentaban los expertos a pie de calle.

Gracias al trabajo de Sánchez, la Virgen de la Soledad lucía radiante, conformando un binomio perfecto de devoción y arte junto al Cristo. La armonía entre ambas imágenes fue subrayada por el acompañamiento musical, que marcó el ritmo pausado y solemne de la cofradía por el corazón de la Villa.

Un balance positivo para la Villa

En conclusión, la salida procesional fue un éxito rotundo tanto en organización como en participación. Por un lado, se valoró el esfuerzo de la hermandad por enriquecer el patrimonio local con estrenos de tan alta factura. Por otro lado, la recuperación de la Virgen de la Soledad garantiza que el legado devocional de la Iglesia de San Francisco se mantenga en perfectas condiciones para las futuras generaciones.

Este domingo de marzo quedará grabado en la retina de los cofrades. El esfuerzo de todo un año se vio recompensado cuando el paso regresó a su templo, dejando tras de sí el aroma a incienso y la satisfacción de haber vivido una tarde histórica de fe y belleza.

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